La fotografía parece imposible.
Un hombre posa orgulloso junto a varias capturas obtenidas en el río Turia a su paso por Valencia. Detrás de él se alza uno de los puentes históricos de la ciudad y, alrededor, un paisaje muy diferente al que conocen los valencianos actuales.
Sin embargo, la imagen es real.
Fue tomada alrededor de 1950, cuando el Turia todavía atravesaba Valencia y la pesca formaba parte de la vida cotidiana de muchos vecinos.
Un río vivo en pleno corazón de la ciudad


Hoy el antiguo cauce es un inmenso jardín urbano por el que pasean miles de personas cada día.
Pero durante siglos el Turia fue mucho más que un río.
Fue fuente de agua para la huerta, vía de comunicación, lugar de trabajo y también espacio de ocio para numerosas familias valencianas.
En determinadas épocas del año podían encontrarse pescadores en distintos puntos del cauce, especialmente tras episodios de lluvias o cuando aumentaba el caudal.
La imagen demuestra que todavía a mediados del siglo XX era posible obtener capturas considerables a pocos metros de algunos de los puentes más emblemáticos de la ciudad.
El río antes de la gran transformación
La fotografía pertenece a una Valencia que estaba a punto de cambiar para siempre.
Apenas siete años después tendría lugar la devastadora riada de 1957, una de las mayores catástrofes naturales de la historia contemporánea valenciana.
Aquella inundación provocó más de 80 víctimas mortales y transformó completamente la relación de la ciudad con el río. Tras la tragedia se impulsó el Plan Sur, que desvió el cauce fuera del núcleo urbano. (confederacionhidrograficajucar.es)
Como consecuencia, desapareció el río que aparece en la fotografía.
¿Qué peces había en el Turia?
Los documentos históricos y los testimonios de la época señalan la presencia de especies como barbos, anguilas, lisas y otras variedades adaptadas a los cursos fluviales mediterráneos.
En algunos tramos cercanos a Valencia también podían encontrarse especies migratorias procedentes de las zonas más bajas del río.
La calidad del agua variaba según las épocas y los caudales, pero el ecosistema mantenía una biodiversidad que hoy resulta difícil imaginar observando el actual Jardín del Turia.
La ciudad que vivía mirando al río
Durante generaciones, los valencianos convivieron con el Turia de forma directa.
Los niños jugaban en sus márgenes.
Los agricultores dependían de sus aguas.
Los pescadores aprovechaban sus recursos.
Los puentes eran lugares de encuentro y las orillas formaban parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
La fotografía captura precisamente uno de esos momentos sencillos que desaparecieron con la modernización urbana.
Del agua a los jardines
La imagen también permite entender mejor la magnitud de la transformación posterior.
Donde aquel pescador mostró orgulloso sus capturas, hoy encontramos senderos, zonas deportivas, jardines, carriles bici y espacios culturales.
El antiguo río se convirtió en uno de los mayores parques urbanos de Europa y en una de las señas de identidad de Valencia.
Sin embargo, durante décadas, el Turia fue un auténtico río vivo que marcó la historia de la ciudad.
Una fotografía que conserva una Valencia desaparecida
Más allá de la pesca, la instantánea es un documento histórico de enorme valor.
Nos muestra una Valencia donde el río seguía formando parte de la vida diaria, donde los puentes contemplaban escenas rurales y donde un vecino podía regresar a casa con varios peces capturados en pleno centro urbano.
Son imágenes que ayudan a comprender hasta qué punto ha cambiado la ciudad en apenas unas generaciones.
Y también recuerdan que, bajo los caminos y jardines que hoy recorren miles de personas, una vez fluyó el río que dio forma a la historia de Valencia.
