Cullera continúa recuperando parte de su patrimonio histórico con la restauración del búnker del Faro, una construcción militar levantada en plena Guerra Civil que pronto podrá visitarse. El Ayuntamiento trabaja ya en la musealización de este complejo defensivo, situado en un enclave estratégico desde el que se vigilaba gran parte del litoral valenciano. La actuación permitirá conservar uno de los elementos más singulares de la arquitectura militar de la costa mediterránea y convertirlo en un nuevo atractivo cultural y turístico del municipio.


Un búnker construido para defender la costa durante la Guerra Civil
El Ayuntamiento de Cullera ha finalizado una importante fase de restauración del búnker del Faro, un complejo defensivo construido en 1938 durante la Guerra Civil española para proteger el litoral valenciano ante posibles ataques marítimos y aéreos.
La fortificación forma parte del sistema defensivo que se levantó en el cabo de Cullera y estaba integrada por diferentes instalaciones militares destinadas a la vigilancia y coordinación de la defensa costera.
Un enclave estratégico entre Cullera y Dénia
Junto al búnker principal existía un puesto de control y vigilancia que desempeñaba funciones de centro de mando avanzado.
Desde este punto elevado se dominaba visualmente toda la franja costera comprendida entre el cabo de Cullera y Dénia, permitiendo detectar posibles amenazas y transmitir las órdenes a las baterías encargadas de defender la costa.
Más allá de la simple observación, este enclave coordinaba el funcionamiento conjunto de todas las instalaciones militares situadas en el Faro de Cullera.
Una restauración para preservar el patrimonio
Las obras de recuperación han sido financiadas con fondos de la Diputación de Valencia y han permitido consolidar la estructura original del búnker, mejorar su conservación y prepararlo para su futura apertura al público.
Entre los trabajos realizados destacan:
- Investigación arqueológica y seguimiento técnico.
- Limpieza integral de las instalaciones.
- Consolidación estructural de los elementos originales.
- Restauración de revestimientos históricos.
- Reparación de la cubierta.
- Instalación de iluminación y suministro eléctrico.
- Mejora de la accesibilidad y urbanización del entorno.
- Creación de un nuevo acceso desde la calle Azahar.
- Habilitación de una zona de aparcamiento.
Próxima fase: convertirlo en un museo visitable
El siguiente paso será la musealización completa del conjunto.
El Ayuntamiento trabaja ya en un proyecto que permitirá explicar la historia del búnker, el contexto de la Guerra Civil y la importancia estratégica que tuvo este sistema defensivo en la protección del litoral valenciano.
Cuando finalicen estos trabajos, vecinos y visitantes podrán recorrer el interior de la fortificación y conocer cómo funcionaban estas instalaciones militares hace casi nueve décadas.
Un refugio excavado en la montaña
Una de las características más llamativas del búnker es que fue excavado directamente en la ladera de la montaña, aprovechando el desnivel natural del terreno.
La construcción conserva una estrecha aspillera orientada hacia el mar, diseñada para facilitar las labores de observación y vigilancia sin comprometer la protección de los militares que permanecían en su interior.
Un nuevo atractivo cultural para Cullera
La recuperación del búnker del Faro permitirá ampliar la oferta patrimonial de Cullera, una ciudad conocida principalmente por sus playas, pero que también conserva importantes vestigios históricos como su castillo, su refugio antiaéreo y distintos elementos relacionados con la Guerra Civil.
Con esta actuación, el municipio apuesta por poner en valor un patrimonio poco conocido y ofrecer una nueva experiencia turística basada en la historia, la memoria y la conservación de uno de los sistemas defensivos más relevantes que permanecen en la costa valenciana.
