La Dansà a la Mare de Déu dels Desamparats se ha convertido en una de las imágenes más representativas de las fiestas de la patrona de Valencia. Cada segundo fin de semana de mayo, centenares de personas vestidas con indumentaria tradicional valenciana llenan la Plaza de la Virgen para bailar al son de la dolçaina y el tabal en honor a la “Geperudeta”.
Aunque muchos creen que se trata de una tradición centenaria, la actual Dansà organizada alrededor de la Virgen nació realmente en 1975. Por eso, en 2026 no cumple 50 años, sino 51. El aniversario de los 50 años se celebró en 2025, al cumplirse medio siglo desde aquella primera edición.









El nacimiento de la Dansà moderna en 1975
La tradición actual comenzó el sábado 10 de mayo de 1975, coincidiendo con la inauguración de la remodelación de la Plaza de la Virgen.
Aquella noche, varios grupos de baile tradicional valenciano decidieron realizar danzas populares frente a la Basílica de la Virgen de los Desamparados como homenaje festivo a la patrona de Valencia. Entre los participantes estuvo el grupo de danzas de Lo Rat Penat, que desde entonces ha participado de forma ininterrumpida.
Lo que empezó casi de manera espontánea acabó consolidándose rápidamente como una tradición anual dentro de las fiestas de la Virgen.
Una tradición reciente con alma antigua
Aunque la Dansà actual nació en 1975, sus raíces culturales son mucho más antiguas.
Las “danses” valencianas existen desde hace siglos y forman parte del folklore tradicional del antiguo Reino de Valencia. Eran bailes populares de calle que se interpretaban en fiestas religiosas, celebraciones agrícolas y actos festivos de los pueblos valencianos.
Estas danzas tradicionales evolucionaron durante los siglos XVIII y XIX, especialmente en las comarcas valencianas, donde el baile popular se convirtió en una seña de identidad cultural.
La Dansà dedicada a la Virgen recuperó precisamente ese espíritu tradicional de las antiguas “danses de carrer”.
El papel de Lo Rat Penat y los grupos de danza
Durante décadas, entidades culturales valencianas como Lo Rat Penat fueron fundamentales para conservar los bailes tradicionales valencianos.
Gracias a estos grupos, muchas coreografías, músicas y pasos antiguos lograron mantenerse vivos en una época en la que parte del folklore valenciano corría peligro de desaparecer.
Con el paso de los años, la Dansà fue creciendo y comenzaron a participar:
- Comisiones falleras
- Grupos de cultura tradicional
- Altares vicentinos
- Asociaciones regionales
- Escuelas de danza valenciana
Actualmente participan cientos de bailarines y músicos cada año.
Cómo es la Dansà
La Dansà se celebra normalmente en la Plaza de la Virgen durante la víspera de la festividad de la patrona.
Las parejas bailan formando largas filas o círculos mientras suenan:
- La dolçaina
- El tabal
- Jotas y fandangos valencianos
- Música tradicional popular
Los participantes visten trajes tradicionales valencianos y realizan pasos ceremoniales heredados de antiguas danzas populares.
El acto suele continuar con la Nit d’Albaes, donde cantadores tradicionales dedican versos improvisados a la Virgen y a las falleras mayores.
La Virgen de los Desamparados y el origen de la devoción
La devoción a la Virgen de los Desamparados tiene un origen mucho más antiguo que la propia Dansà.
Se remonta a 1409, cuando el fraile mercedario Joan Gilabert Jofré impulsó en Valencia la creación de un hospital para enfermos mentales y personas marginadas, considerado uno de los primeros hospitales psiquiátricos del mundo.
La imagen de la Virgen, inclinada ligeramente hacia delante, recibió con el tiempo el popular apodo de “la Geperudeta”.
Con los siglos, la Virgen se convirtió en uno de los grandes símbolos emocionales y religiosos de Valencia.
Más que un baile: un símbolo valenciano
Hoy la Dansà representa mucho más que una simple actuación folklórica.
Es una mezcla de:
- Tradición
- Identidad valenciana
- Cultura popular
- Devoción religiosa
- Memoria colectiva
Cada mayo, la Plaza de la Virgen revive una escena que conecta la Valencia moderna con sus raíces tradicionales.
Y aunque la tradición actual tenga apenas medio siglo de historia, para muchos valencianos ya forma parte inseparable del alma de la ciudad.
