




Durante años, miles de personas han pasado junto a ella casi sin detenerse. Forma parte del paisaje cotidiano de Ciutat Vella, de esas piezas urbanas que parecen haber estado siempre ahí. Sin embargo, el paso del tiempo había dejado huella y su estado ya evidenciaba que necesitaba una actuación urgente.
Ahora, tras varios trabajos de rehabilitación, la fuente ornamental de la plaza de Nàpols i Sicilia vuelve a lucir como uno de los rincones más singulares del centro histórico de Valencia.
Una pieza con casi tres décadas de historia
La fuente fue instalada en 1996 dentro del proyecto de transformación urbana que cambió por completo el entorno de la Seu-Xerea.
Aquella actuación apostó por espacios más amables para el peatón y dejó como legado varios elementos ornamentales que todavía hoy forman parte de la identidad visual de la zona.
Entre ellos destaca esta fuente realizada con mármol de Macael, reconocible por sus formas inspiradas en figuras geométricas y detalles de influencia arabesca.
El deterioro obligó a intervenir
Treinta años de exposición al uso diario y a las condiciones meteorológicas terminaron pasando factura.
Las inspecciones detectaron importantes daños estructurales, especialmente en las pequeñas surgencias que alimentan el conjunto. Las fisuras provocaban continuas pérdidas de agua que dificultaban su funcionamiento normal y amenazaban con agravar el deterioro de la instalación.
La situación hacía necesaria una actuación integral para garantizar su conservación.
Una restauración respetuosa con el diseño original
Los trabajos se han centrado en recuperar la imagen original de la fuente sin alterar su esencia.
Las piezas de mármol dañadas han sido sustituidas por nuevas placas elaboradas con el mismo material, respetando el diseño que caracteriza al conjunto desde su inauguración.
Además, se ha renovado completamente el sistema hidráulico para solucionar los problemas de fugas que arrastraba desde hacía tiempo.
Un rincón recuperado para Ciutat Vella
Con la intervención finalizada, la fuente vuelve a funcionar con normalidad y recupera el protagonismo que había perdido con los años.
Aunque se trata de una actuación discreta frente a otras grandes obras urbanas, su impacto resulta significativo para quienes frecuentan la plaza y valoran la conservación del patrimonio urbano cotidiano.
El valor de los pequeños detalles
Las ciudades también se construyen a través de estos elementos que, sin ocupar grandes titulares, forman parte de la memoria colectiva de generaciones enteras.
La recuperación de la fuente de Nàpols i Sicilia demuestra cómo pequeñas intervenciones pueden devolver vida a espacios muy conocidos y mejorar la imagen de algunos de los rincones más transitados del centro histórico.
Porque a veces no hace falta levantar un gran edificio para transformar un lugar. Basta con devolver el brillo a aquello que siempre estuvo ahí.
