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junio 22, 2026

Así funciona “La 46”, el grupo de motoristas que preocupa a la Guardia Civil en Valencia

No tienen sede física conocida, no existe una estructura visible como la de una organización tradicional y muchos de sus integrantes ni siquiera se conocen personalmente.

Sin embargo, en apenas unos meses, el nombre de «La 46» ha pasado de circular por redes sociales a convertirse en una de las principales preocupaciones de las fuerzas de seguridad en Valencia.

Las investigaciones apuntan a que detrás de las multitudinarias quedadas de motos que recorren la ciudad realizando caballitos, derrapes y maniobras temerarias existe una organización mucho más compleja de lo que parece a simple vista.

Un movimiento que nace en internet

La principal herramienta de «La 46» no son las motocicletas.

Son los teléfonos móviles.

Las convocatorias se realizan a través de grupos de mensajería y canales privados donde los participantes reciben instrucciones sobre lugares de encuentro, horarios y recorridos.

Las quedadas suelen organizarse con poca antelación para dificultar la actuación policial.

Cuando llega el momento, decenas de jóvenes procedentes de diferentes municipios se desplazan hasta un punto acordado para iniciar la ruta.

¿Por qué se llaman «La 46»?

El nombre hace referencia al prefijo postal de la provincia de Valencia.

Ese número aparece de forma recurrente en sus perfiles, publicaciones y estética visual.

Para muchos de sus integrantes funciona como un símbolo de identidad y pertenencia.

La investigación también ha detectado referencias constantes al número 46 en determinadas marcas de ropa y perfiles asociados al movimiento.

Las motos más utilizadas

Uno de los rasgos más característicos del grupo es el uso de motocicletas de motocross adaptadas para circular por la ciudad.

Entre los modelos más habituales aparecen motocicletas Yamaha YZ, KTM, Honda o Kawasaki preparadas para realizar acrobacias.

Muchas de ellas circulan sin matrícula visible, una circunstancia que complica enormemente la identificación de sus conductores.

En algunos casos las motos ni siquiera llegan circulando al punto de encuentro.

Son transportadas previamente en remolques o furgonetas para evitar controles.

Más que motos

Aunque la atención suele centrarse en las motocicletas, las investigaciones han detectado la participación de otros vehículos.

Quads, bicicletas de montaña modificadas, bicicletas eléctricas de gran potencia e incluso patinetes forman parte de algunas concentraciones.

La idea es generar una gran caravana en movimiento donde los participantes buscan llamar la atención mediante maniobras espectaculares grabadas para redes sociales.

El papel de las redes sociales

Los vídeos son una parte fundamental del fenómeno.

Las acrobacias no solo se realizan para quienes están presentes.

Se realizan para ser grabadas.

Los participantes publican imágenes realizando caballitos, derrapes, saltos o circulando a gran velocidad entre vehículos.

La difusión de estos contenidos ha contribuido a aumentar la popularidad del movimiento y a atraer nuevos seguidores.

Menores de edad y efecto llamada

Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es la presencia de menores.

Las fuerzas de seguridad han identificado adolescentes e incluso niños participando en algunas concentraciones.

La combinación de juventud, búsqueda de notoriedad en redes y conducción extrema preocupa especialmente a los agentes encargados de la investigación.

Por qué preocupa tanto a la Policía

El problema no es únicamente el incumplimiento de las normas de tráfico.

Lo que inquieta a las autoridades es la posibilidad de que se produzca una tragedia.

Los recorridos suelen atravesar carreteras abiertas al tráfico, túneles, avenidas urbanas y zonas con gran presencia de peatones.

La realización de maniobras peligrosas en grupo multiplica el riesgo de colisiones, atropellos o accidentes graves.

Por ello, Guardia Civil y distintos cuerpos policiales han intensificado las investigaciones para identificar a los participantes y desarticular las estructuras de coordinación que permiten organizar estas concentraciones.

Un fenómeno que ya va más allá de Valencia

Las pesquisas apuntan a que el fenómeno no se limita exclusivamente a la capital valenciana.

Existen conexiones con grupos similares en otras provincias e incluso contactos con participantes de otros países europeos.

Lo que comenzó como simples reuniones de aficionados a las motos ha evolucionado hacia un movimiento cada vez más organizado, con símbolos propios, canales de comunicación específicos y una presencia creciente en redes sociales.

Y precisamente esa capacidad de movilización es lo que ha puesto a «La 46» en el punto de mira de las fuerzas de seguridad.

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